25.5.09

No-final alternativo (II) del Mala Cara y la Intangible


La Chica Intangible dijo NO. O calló estruendosamente. O habló bajito con pena. Tanto da. Y la Ciudad del cemento como olas, de las rosas por millones y de las calles hacia el mar pasó a ser la Ciudad de la Chica Intangible.

La ciudad empezó a tener calles prohibidas, barrios que antes eran los de la mar santa, los mojitos y sus besos y ahora… ahora no. Las estaciones de metro que antes sólo desembocaban en los paseos y las catedrales de agujas imposibles ahora eran loterías para el llanto y los abrazos ajenos. El sol sólo brillaba para que la piel intangible se bronceara mientras la mala cara seguía palideciendo. Los tranvías no eran más que otros pasajeros absurdos de los jardines de la ciudad que no le pertenecía a él y en la que ella había nacido. Los millones de bares y restaurantes de la ciudad de las mil cenas ahora eran todos réplicas de las mesas y los platos que los vieron sonreír juntos hace siglos. Y cuando alguien lo devolvía y el mes robado asomaba la cara, todas las rosas que poblaban las grietas de todas las esquinas tenían una etiqueta con su nombre.

Bien estuvo mientras estuvo bien. Después de una siesta pegajosa (de esas que proliferan en esta ciudad de veranos), el Chico de la Mala Cara recogió todas las caras que algún día guardó por si acaso, las metió en la primera bolsa que encontró y salió. Abandonó la casa. Sin pena. No se siente pena cuando se abandona algo que no es tuyo. En realidad, eso no es abandonar.

Y ya subido en el tren con alas, el Chico de la Mala Cara no pudo evitar un vacío en la boca del estómago cuando se dio cuenta que chicas intangibles también pueden existir en la Ciudad del mar que desaparece o en el Pueblo de las pendientes alfombradas.

1 veces han pensado lo mismo:

B-612 dijo...

Déjame proponer que el chico de la mala cara se suba un día a uno de esos tranvías quen surcan los mares y una chica tan tangible como desconocida le sonría. Déjame que pasee al chico de la olvidada mala cara por el mapamundi de todos los restaurantes y bares de la ciudad al abordaje de la vida y su belleza.