6.7.09

DesRoeDn


El Consum, los trenes, mirar hacia arriba y no ver nada, las gotas de sudor si las cuento no acabo y resbalan con y sin cosquillas según por qué lado, las multitudes y las canciones con y sin desafinado, guitarras enlatadas y en directo tocadas gratis o en cooperativa, alcohol (siempre) y unas frases con giro de 180º puede que por no terminar de oír una sentencia de problema, cajas de cartón de varios formatos llenas de vidas aparentes y en cierto modo imprecisas, de nuevo el sudor por el calor y el anticipo del que vendrá por el trabajo bajo el calor, el cálculo de los parámetros de la nueva etapa, sus fríos, que los calores ya están catados, el presupuesto de cucal y colchones y posibles cajas de condones, tres o cuatro mil pulsaciones por minuto en cada escalera de metro, ese metro de andenes sudorosos y vagones con gripe acondicionada, y todas las putas veces que te me vienes como siempre, borrosa y siempre yéndote, con tus noes y tus sonrisas y tus ojos y tus prisas y la puta coincidencia de nuestras vidas. Todo eso, así, tal cual, sin un mísero guión ni un orden ni nada. Porque estaría bueno que las ideas estuvieran claras y ordenadas, precisamente ahora. De nada habrían servido las carreras certeramente elegidas y celebradas. Para poco las fiestas pagadas a precio de oro, su justo precio. Bienvenido el desorden que me gasto, las pelotas de saltarme lo preciso y sentir por una vez con aspersor, apostando dónde caerán las próximas dos o tres gotas y equivocándome siempre. Y que te me diluyas y no sepa muy bien cuándo y por dónde se me vendrán las tristezas que son verte y no verte y por supuesto no tenerte. Qué coño, un puntito de sorpresa. Las mil versiones de tu mirada siempre distante, cien mil mundos más allá de mí y de todo, que han chocado contra mis prisas y mis viajes y mis esfuerzos de sonrisa y han reventado en trillones de partículas que ahora también lo impregnan todo, pero no siempre, o siempre, pero no todo, o todo y siempre pero por partes, con flashbacks y flashforwards sin aviso ni orden ni concierto ni certeza porque no es cierto nada de lo que me pasa desde que me quedé gilipollas de repente. Por tu culpa.

0 veces han pensado lo mismo: