31.3.09

Alegrías del incendio




Este fuego que jugamos nos va a matar un día de estos.

En realidad la frase significaba más bien poco. No es que no creyera que eso podría ocurrir. Es que no le importaba en absoluto que así fuera. Es más, si era el curso natural de las cosas, si todo tenía que ocurrir de esa manera, si el fuego terminaba por abrasarlos, allí estarían esperando.

Ella se movió, perezosa, debajo de él.

¿Decías algo?

Lo decía todo. Todo. Cada vez que la veía desnuda. Cada vez que le acariciaba la espalda. Cada vez que era capaz de erizarle el vello simplemente acercándose. Ahí, por ejemplo, lo decía todo, sin abrir la boca. Al principio creyó que ella nunca lo entendería. Ahora estaba claro que todo era lo único que sabía decirle y lo único que ella podía responderle.

Ella volvía a dormirse.

¿Decías alg…

El fuego. Un beso. Otro. Las manos que no se pueden estar quietas. El placer de verla dormir y la imposibilidad de permitírselo. Más besos. Más manos. Movimientos lentos para disfrutar cada roce. Para ser uno. Otra vez, por no poder serlo siempre.

Este fuego. Este fuego nos va a matar.

Más leña.

25.3.09


Te quiero tanto que me llegaron a sangrar las lágrimas, y no. Eres mi agujero negro en los abismos y a quien primero le regalaría todas las sonrisas que estoy guardando en esta cajita de hueso, y no. Estás tan dentro de mí que me has sacado a mí afuera, y no. Día tras día tras día tras día te haría tan feliz que no tendrías tiempo de fijarte si valgo o no la pena, y no. Día tras día tras día tras día me inscribes en un concurso de resistencia, supongo que de los más duros, donde el placer está en saber sufrir, y no. Te quiero tanto que tengo los músculos exhaustos de darse de hostias, y no.

Y exhausto me meto en la cama, ahí donde se sueñan sueños libres, hipotéticos, surrealistas. Y en el sueño vienes, allí donde yo estoy, te me acercas y me susurras algo: No.

Putomorfeodeloshuevos.

Cadáver


El cadáver de lo que fue
El intento de llevar esto con algo de dignidad
(el mínimo común múltiplo después de lo llorado)
Yace mutilado a mis pies
Como esos que mueren de manera tan literalmente desgarradora
Que da asco llorarlos

Y todo lo que pueda decir
Ya lo dije tantas demasiadas veces que no
Va a ser posible inventarme alguna excusa
Para escribir otra vez
Sin sentir que es una traición al buen gusto, Internet y las literaturas
Apúntalo como vómito

Vuelta a la vuelta número n
(seguramente n-1, siempre puede ser peor)
Para luego volver a volver a dar alguna vuelta
Y sí, me mareo
Si voy del sucedáneo de impostura de amor propio al de amor, a secas
Y tengo que regresar

No me funciona el tratamiento
Me traicionan las ganas, las fuerzas y la parte
Del cerebro que se encarga de mirar
Más lejos
Todo lo lejos que puedo pensar es un pasito por detrás de tu mirada
Que sonríe por otro(s)

Y sí, jode y marea y da náuseas y sudores (de los fríos) y revuelve las tripas y machaca el ánimo y te pisa las ganas y te escupe en la cara y te devuelve mal el cambio y te cierra la puerta en las narices y te mancha la ropa y te quema las sobras y te hace pensar qué parte del formulario rellenaste mal cuando te hicieron la pregunta clave y…

21.3.09

Como Pe

Plano cenital… o plano medio… o travelling circular en torno a la pareja… Tanto da.

ELLA: No podremos ser nunca más que amigos, pero somos amigos, ¿no? ¿Lo entiendes?

ÉL: Por supuesto, grandes amigos.

ELLA: ¿Un abrazo de amigos?

Durante el abrazo, ÉL metaboliza un litro o dos de whisky y cae en la cuenta.



Eso. Eso es un abrazo roto.

(Y ni puta idea de lo que va la peli de Almodóvar)

20.3.09

Cortinas


X descorrió las cortinas. Desde que decidió llevar en la pared la cuenta de los días en que dormía solo en lugar de los días en que no lo hacía (le parecía de mal gusto levantarse a hacer una marca con el cuerpo aún presente) el cuarto se había ido oscureciendo sin remedio. El día había amanecido primaveral, con un sol incapaz de amenazar de muerte, familiar y abrazador. Varios rayos iluminaron las paredes negras y los cadáveres de rotulador. Encendió la tele para tener algo que oír mientras se duchaba. Las noticias no le sorprendieron con un nuevo repunte de la natalidad. Bendito amor ajeno que me pagará la pensión si llego a viejo, pensó entre gel, champú y efluvios de purificación.

Al salir de la ducha, aún empapado, X se sentó en el suelo del baño. Estaba mareado. No es el número de horas que me han paseado sólo, se dijo. No es la cantidad. Es el peso. ¿Pesan? Pesa el hueco de lo que podía haber pasado. El tiempo que no ha gastado se le endurecía en los hombros como una costra de piedra fría. Eso pesa. Las horas que no se fueron por el desagüe de la ducha descosidas por el roce de los abrazos. Los minutos que no acabaron bajo la cama, con el polvo y las células muertas. Los días que no acabaron destrozados por los besos, las broncas, las lágrimas y los polvos de reconciliación. Esos días que no se consumieron. Todas las horas que no erosionó la vida están ahí. Fuera de lugar. Acumulándose. Sin espacio. Y X las nota. Otros días también. Hoy, con el sol tímido y las noticias de la mañana, un poco más. Las nota sobre los hombros, tan molestas como cercanas. Ahí por el resto de su vida.

Hoy, con el sol tímido y las noticias de la mañana, quizá haga falta una nueva marca en la pared. De propina. X vuelve a correr las cortinas.

16.3.09

BCN


No sé si habrás podido oír el viento anoche
Si habrás notado leves diferencias
Si sentiste algo distinto entre silbidos

O el ruido del tráfico de Barcelona
Más de algo, menos de nada
Simplemente unas gotas moduladas

Al sentarte en tu mesa esta mañana
He rodado dos milímetros el mundo
Uno para desordenar, otro deshaciendo

¿No has notado nada?

Se me agotaron las maneras, la saliva y las letras
Ahora puedes conformarte con que todo,
Lo que oigas, sientas, toques,
De algún modo lo habré contaminado yo
Con tu mirada

14.3.09

Corrientes circulares en el tiempo


Fina
Como el tejido de tus medias
Como la piel que nos separa

Fue como llorar por agotamiento sin levantarse de la silla. Cerró la libreta de apuntes. Apagó el ordenador. Otro día más. Otras líneas más. Páginas de papel de embalar, de fumar, de periódico para envolver bocadillos. Tinta que bien podría correrse infinitamente hasta volverse invisible, disolviéndose desde el azul hasta la transparencia más inútil. Cuarenta millones de letras que sacudir y desordenar para luego volver a colocar y que digan la misma mierda, o mil distintas, u otra igual de incoherente, o nada. Todo lo que comió ese día y los mil anteriores. El circuito eterno de moléculas desensambladas y vueltas a ensamblar, produciendo energía que permita desensamblar otras moléculas y volverlas a ensamblar. El ciclo fútil de mantener en pie algo que solo sirve para mantenerse en pie.

Fina
Como la línea que distingue
Lo inmenso que me siento cuando compartimos los segundos que nos hacen felices
De lo miserable que es el tiempo que no podemos compartir

El libro que nunca va a acabar. Las frases que giran siempre en torno al centro estúpido que se inventó hace tiempo. El editor y sus prisas. Y el libro que nunca se va a acabar. Porque ahora sólo puede escribirte, pensarte y girar con su bolígrafo por tus curvas. Imitar con furia el negro de tus pupilas. Escribir acariciando el papel, con las mismas ganas contenidas con que posar las manos en tus pechos, en el campo de batalla que se extiende alrededor de tu ombligo. Contarle al Premio Planeta que se puede quedar con sus millones y meterse sus cenas homenaje por el culo. Que le bastaría con mirarte para el resto de los días y prolongar el momento previo al abrazo para saber que nadie tiene por qué leer lo que él siente. Que se busquen la vida ellos fuera de sus libros.

Pero no hay abrazo ni momento previo. Y sí hay libro, hay exorcismo literario. Pero el libro no se va a acabar. Todo gira y vuelve y gira.

…me he perdido en corrientes circulares en el tiempo….

9.3.09

¡Vaya!

Vaya
Se puede caer el mundo
Se pueden rellenar, como cada día, de muertos los arcenes
Y pudrirse cien mil pueblos entre guerras
Como un lunes de resaca
Como cada día

Vaya
Mil crisis repentinas
Que revientan el agujero de la idea de hipoteca que no tengo
Y me veo en la calle como tantos
Como si fuera este mundo a durar
Lo suficiente

Vaya
Que se me crucen mil personas
Con sus mil problemas diferentes y agobiantes, cada uno con lo suyo
Y yo tuviera que afrontarlo todo
Que sé que lo haré
En algún momento

Vaya
Y a mí solo me preocupas tú
O el intento de que vengas y te quedes, vengas y te quedes, el intento de que vengas…
Como si no hubiera gente e intentos
Como si no fuera posible
Que no lo es

Vaya
Que me siento poco dentro
De esta tierra que lleva tanto tiempo seguido yéndose a la mierda
Quizá porque hay tantos como yo
A los que sólo les preocupas

(otras como tú)

4.3.09

De masculinis menstruatio 2009

Todo lo que iba a escribir se quedó escondido bajo una capa de comida basura, telebasura y ganas basura. Atrapado por una maraña de músculos contraídos que se atenazan en postura fetal. Desenfocado por mil reclamaciones absurdas de justicia divina, humana y microbiana. Arrastrado por los litros de estupidez supurada que la lluvia arrastra a las cloacas. Esperando un día más a otro día más. Todo lo que iba a escribir era digno del diario de un adolescente (y aquí no queda tan bien el papel mojado).

El hombre del tiempo


Será la lluvia
Será lo que le pasa al cielo cuando se le pega el color del humo
Puede ser que el brillo del asfalto mojado sea tóxico
Que el peligro de resbalón tenga connotaciones más inexactas
Será culpa de la sonrisa del meteorólogo que se aburre con el sol

Será la humedad
Los efectos colaterales del paso del tiempo, las estaciones y eso,
La fuerza con que caen las gotas, que aunque parece, no rebotan
El agua fría y ajena que de algún modo se te cuela
Y te circula por las venas, dejando el calor de la sangre a un lado

Será la falta de luz
Será que tenemos algún pigmento clorofílico justo al lado del meollo
Una placa solar que marca el ritmo que marca los pasos
Puede que a oscuras seamos medio cuarto de persona
Que la risa se inventara para que la vieran desde fuera

Será por eso
Que hoy los mismos motivos para desvivir y no morir
Me hablan en el mismo idioma que no entiendo
Pero con peor tono

Será por algo
Que hoy lo inevitable vuelve a parecerme una jodienda
La misma patada en los huevos que anteayer
Y no me vale ni encogerme de hombros

Será que te he vuelto a mirar a los ojos sin el engaño del año
Con el engaño del año
pasado

2.3.09

reUBIcar


Me voy a comprar el AutoCAD (esta vez no me basta con el pirateo casero). Veinte o treinta manuales también serán necesarios. Arquitectura en tres movimientos: parada, marcha atrás y re-consideración. Un par de trucos para no derramar tinta con el rotring gordo, un mes de papeles desperdiciados (de los caros, de los de las películas de espías, azulitos) y adelante. Voy a quitar la cocina de donde está y voy a ponerla estilo americano, para ganar salón. Cambiaré la bañera por un plato de ducha, mucho más respetuoso con el medio ambiente, dónde va a parar. Sofás nuevos, ambientes separados, espacios diáfanos. Y mil maneras de joderlos una columna.

Me voy a comprar el Risk Deluxe Edition (y devolver el prestado, que ya no motiva) y un par de ejércitos de los de verdad, con sangre y mierda. Algo de instrucción en el desierto y muchas dosis de mala hostia (ahora me vendrían de perlas hinchas culés). Un par de meses de frustración acumulada, me encargo yo mismo de las clases, y a dominar el mundo. Me apetece rehacer algunas fronteras. Sólo por vicio. Cambiar países y contornear nuevas montañas. Poner un puesto fronterizo justo en medio del lago, con su barrerita y todo, qué mono. Llevarme Islandia a latitudes tropicales. Incrustar Yanquilandia en algún lugar del sur del sur. Mezclar pueblos, obligarlos a abdicar de su historia, empezar una nueva. Qué coño, me va a hacer falta mucho tiempo.

Reubicar. Por no saber donde están las cosas les busco un sitio nuevo.

Siempre será más fácil que sacarte del centro y acomodarte en un lugar en el que no molestes.